miércoles, 20 de junio de 2007

ESLABONES DE MÁGICA CADENA Miguel Milán


Organizar un festival internacional de poesía improvisada es como seleccionar en los firmamentos de los dos hemisferios las estrellas más rutilantes y ponerlas, una vez bajadas, sobre un escenario lleno de noche donde nos destellen su arte y su sabiduría.

Y si ese mágico momento puede ocurrir en Turón, como así ha sido, y en primicia para toda La Alpujarra, el sueño ha dejado de serlo para convertirse en la más mágica de las realidades.

Detrás de ese sueño ha habido una fuerte apuesta así como una firme creencia y convicción de que este festival podría llevarse a cabo por parte de la Asociación Cultural “El Chorrillo”.

Si tratas de organizar cualquier evento con lo primero que uno se topa es con el fatídico dinero, el cual es indispensable para todo. Ahí teníamos nuestra primera piedra de toque. Socios colaboradores aún no tenemos y las subvenciones municipales, desde que naciera esta asociación, han brillado por su ausencia.

Pepe Criado, Miguel Torres y yo sabíamos de nuestras carencias, pero echando mano de una de las palabras más bonitas que existen en el diccionario, como es la amistad, terminamos de abrir esa ventana tan necesaria para que al final entrase por ella la luz del espectáculo y lo irradiase todo.

Poder contar en este festival con personajes de la categoría humana y artística de nuestro querido y admirado paisano Paco Megías, sus compañeros troveros Sevilla, Barranco y Barranco hijo, y de allende de los mares personajes tan pintorescos como los payadores argentinos Ricardo Pino y Wilson Saliwonczyk, todos participando de una manera altruista, no ha dejado de ser para nosotros un verdadero honor y un favor tan grande que nunca llegaremos a agradecerlo en su justa medida.

Todas las carencias que se pudieran observar en este I Festival, que necesitaba arrancar en este pueblo como acto de justicia en la cuna más genuina del trovo, se vieron eclipsadas por el arte, la grandeza y el poderío de esa poesía popular improvisada que se derramó a borbotones por las bocas de esos poetas sencillos del pueblo. Y ese mismo pueblo, falto de ese maná tan necesario y tan escaso, se volcó con ellos siendo el público más fiel y agradecido que se haya podido tener jamás. Las doce, las una, las dos… ¡qué importaba la hora! Ese marco incomparable, al pie de la ermita de San Marcos, acogía pletórico a esa gente entregada queriendo alargar la velada hasta hacerla insondable.

Ese fue vuestro premio, vuestra felicidad. Y vuestra dicha, vuestro orgullo. No buscó esta asociación otra cosa.

Vendrán otros años y con ellos otros festivales, pues este ha nacido con vocación de continuidad, y en ellos trataremos de seguir potenciando la poesía improvisada, dentro de ese marco de tradición oral, haciéndola cada vez más grande para que ese público al final pueda seguir deleitándose y llenándose de emociones y de sensaciones que contar a sus nietos, como eslabones de esa mágica cadena intemporal.